
Observé la desesperación del quiero y no puedo.
Conozco el punto muerto de las ideas.
Conozco esas miradas ausentes que se clavan en el horizonte cuando no hay respuesta.
Conozco a los idiotas que deciden malgastar el tiempo y a los ilusos que lo desperdician ignorantes de su desdicha.
Sé de la ilusión que desemboca en pánico al olvido.
He sido testigo de la exageración más absoluta y de la frágil relación entre el ser y el estar.
Te invito a ver las cosas despacito, a dejar pasar el tiempo sentadas mirando al mismo punto del planeta.
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