Me siento humillada, utilizada, como un juguete con el que juegas dos dias i luego dejas en un baúl abandonado.
Siento que no merezco esto, que merecia por lo menos un poco de apoyo, de cariño, de respeto...
Siempre me has pedido que valorara lo que hacias, el problema ha sido que tú no has sabido hacer eso que tanto me has exigido.
Vete, pero no vuelvas, porque a este corazon ya no le quedan fuerzas para sufrir mas por ti.